La historia de Mike es una de las crónicas insólitas que Elio Gorski decidió incluir en su diario. Aunque en sus páginas demuestra un interés particular, casi obsesivo, por lo increíble, sería un error concluir que es lo más importante.

Para Elio, lo asombroso es una clave para entender lo humano y descubrir el hilo conductor que conecta los puntos de la historia, como si se tratara de las piezas de un mapa que al ser completado revelaría el sentido del mundo.

“6 de marzo – 11:42 pm

Benigno Riera me contó la historia de Mike, el pollo sin cabeza, cuando tenía siete años. Según el artículo de prensa que Benigno olvidó llevar aquella tarde, un granjero de Colorado llamado Lloyd Olsen había decapitado a un pollo que vivió durante dieciocho meses hasta su muerte accidental; era exhibido junto a otros animales extraños por un costo de veinticinco centavos y en la cúspide de su fama fue fotografiado por la revista Time. Todo sucedió entre abril de 1945 y marzo de 1947. La memoria a veces inventa lo que no recuerda, pero la imagen de Benigno con los ojos demasiado abiertos, la voz exaltada relatando los sucesos casi a gritos y la eterna sonrisa de dientes grises y un poco separados, permanece como un registro histórico que certifica el origen de mi identidad.

Mi padre era el encargado de una tienda de electrodomésticos. Benigno era el dueño, en realidad era el hijo del dueño, nadie tenía muy claro qué hacía para ganarse la vida. Nos visitaba al menos dos veces por semana y se quedaba a cenar. Llegaba con alguna revista o periódico, generalmente americano, y nos contaba historias increíbles. Primero hacía una narración y después leía la crónica a modo de evidencia. Papá lo respetaba porque sabía inglés. Yo no podía esperar para escucharlo, sus historias eran la mejor parte del día.

Nota: al inicio del mismo período, en el mes de agosto de1945, mientras Mike recorría ferias y pueblos recolectando hasta cuatro mil quinientos dólares mensuales, Estados Unidos lanzó dos bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki con un saldo total aproximado de doscientos mil muertos.”